lunes, 8 de julio de 2013

Reinventar la Educación

Publicado por: Miguel Zapata-Ros

La página “Teorías y teóricos del aprendizaje y de la educación” de la Universidad de Arizona del Norte señala a Charles Reigeluth como uno de los diez teóricos que más influyen en la educación moderna. El resto son Thomas Angelo, Alfred Bandura, Benjamin Bloom, John Dewey, Robert Gagné, Henry Giroux, David Jonassen, Maria Montessori y Lev Vygotsky. Una buena selección ¿no? Y le dedica una página web con las referencias y las ideas más destacadas.

¿Qué justifica esta valoración de su influencia?

Antes de dar respuesta a esa pregunta sería mejor acudir a las propias fuentes y leer en español el artículo de Reigeluth (2012), editado en RED, Revista de Educación a Distancia. Y titulado Teoría instruccional y tecnología para el nuevo paradigma de la educación. Pero sobre todo si os es posible leer todo esto ampliado, y con más cosas, en su última obra Reinventing Schools

Desde otra perspectiva hemos intentado responder a esa pregunta en un libro que aparecerá en septiembre-octubre, sobre pensadores y su proyección en la sociedad actual, con un capítulo cuyo preprint está ya en E-LIS.En ese trabajo decimos que la obra de Reigeluth se sitúa a caballo entre dos épocas donde la configuración social, cultural, humana, de las sociedades cambia de la era industrial a la era del conocimiento, y entre dos etapas muy diferenciadas del desarrollo de las teorías del aprendizaje: La primera donde las teorías están orientadas para describir y clasificar a los alumnos desde la perspectiva de sus capacidades, y la segunda caracterizada por las teorías orientadas a maximizar el aprendizaje de todos los alumnos. Con distintos valores: En unas el progreso se mide en función del tiempo, en otras se basa en los logros individuales.
El último escenario donde se manifiesta la tensión, entre estas dos orientaciones teóricas, es el de la nueva configuración de los sistemas educativos, que en el caso de la Educación Superior se ven sometidos a una crisis que le afecta en los elementos más básicos de su estructura.

Varios hechos ponen de manifiesto esta honda crisis o marcan la agenda de las transformaciones en presencia: La devaluación de los títulos, y más aún la devaluación de la acreditación que presta la universidad como una inversión intangible, en un bien de promoción social, tal como se concedía en la sociedad industrial; La aparición de modalidades emergentes de formación que en una línea continua desde los recursos educativos abiertos, el acceso abierto a los fondos de la producción científica, ponen al alcance de cualquier persona en cualquier lugar los mismos contenidos que disponen las universidades más prestigiosas, y los más reconocidos especialistas, para la formación reglada y para la obtención de títulos, son también síntomas de ese cambio.
En contraposición nunca como ahora ha sido posible intervenir en la evaluación de los procesos de aprendizaje (con las analíticas de aprendizaje, por ejemplo) y adaptar la ayuda pedagógica a los estilos más singulares de aprender a partir del análisis de lo que se ha dado en llamar la huella digital de aprendizaje.

La primera tendencia supone un abandono de los estudiantes menos dotados, en aras de una autoselección de los más capacitados con una mínima inversión, o con el mínimo coste, aunque la coartada moral y social está en que las oportunidades que con esta modalidad llegan a todos en todos sitios y con las mejores ofertas formativas, y en su variante de promoción social. La segunda supone una línea de continuidad en la adaptación de las estrategias docentes, de la ayuda pedagógica, poniendo los bienes del conocimiento cerca de las distintas formas de aprender y de integrar los conocimientos en los esquemas y en las representaciones individuales.

Esta segunda línea arranca en los trabajos que hace Reigeluth, que le llevan a formular en sus distintas versiones la Teoría de la Elaboración, y en los trabajos previos sobre el andamiaje cognitivo, la significación de los contenidos de aprendizaje, los esquemas cognitivos, y las distintas teorías de secuenciación que realizaron Ausubel, Gagné, Merril y Novak, continúa en la definición de técnicas del diseño instruccional, a la luz de estas teorías, que permiten diseños de programas formativos centrados en los alumnos y en el aprendizaje, y culmina por ahora en investigaciones y desarrollos prácticos para transformar los sistemas de educación y de capacitación desde los vigentes, que fueron diseñados para seleccionar a los alumnos, a otros sistemas diseñados para maximizar el aprendizaje, desde aquellos en los cuales el progreso de los alumnos se mide en función de pautas o de referencias temporales, o cíclicas, a otros basados en los logros de los individuos. Y esta transformación es posible por los avances tanto de la teoría como de la tecnología instruccional. Y en su posibilidad de observar las “situaciones” que determinan las formas en las cuales la instrucción debe diferir de unos casos a otros en función de variables como son las similitudes y los agrupamientos por perfiles individuales.
El contexto de la obra de Reigeluth, del desarrollo de sus ideas, se sitúa pues en dos planos: el del incipiente desarrollo de la nueva sociedad, en pugna para aparecer con la sociedad industrial en sus formas y en sus esquemas de funcionamiento, y en el plano de las teorías del aprendizaje que se producen en la segunda mitad del siglo XX, que no acaban de manifestarse en la práctica de la educación.

La aparición de estos trabajos, sobre todo el nuevo libro de Charles Reigeluth , como no podía ser de otra forma, ha tenido repercusión en la web social como vemos que ha sucedido en Facebook:

 

Donde prestigiosos teóricos como Roger Kaufman lo han saludado.
Modestamente voy a tener el privilegio de compartir un tiempo con Charles, como buen amigo, este verano en Madrid. Intentaré obtener las mejores interacciones para mi trabajo y para mi comunidad :)

 

Este post ha sido publicado originalmente en Redes Abiertas. Autorizada por el autor su publicación en este Blog CUED.