martes, 3 de septiembre de 2013

Entornos personales de aprendizaje: claves para el ecosistema educativo en red

Publicado por: Linda Castañeda y Jordi Adell

Editar un libro siempre es una experiencia de aprendizaje. Nos gustaría compartir aquí –gracias a la amabilidad de Lorenzo García Aretio– algunas de las cosas que hemos aprendido preparando este volumen*. Cuando nos propusimos editar un libro sobre entornos personales de aprendizaje (en adelante PLE, por sus siglas en inglés, “Personal Learning Environments”) éramos conscientes de que la tarea implicaba diversos retos que nos resultaban tan sugerentes como complejos. El primero de ellos era el de la importancia del tema en sí mismo. Los PLE son, a nuestro juicio, uno de los nodos de reflexión -y esperemos que también un punto de inflexión- en el que confluyen ideas, debates y prácticas sobre qué y cómo aprender y qué y cómo enseñar en este principio del siglo XXI. En los PLE se encuentran, en busca de equilibrio, los aspectos social e individual, formal e informal, prescrito y emergente, del aprendizaje en este nuevo ecosistema de la información y la comunicación de la compleja, cambiante y globalizada sociedad del conocimiento. Editar el libro suponía una ocasión magnífica para reflexionar sobre asuntos candentes, por ejemplo, cómo paliar la pobreza didáctica de algunas iniciativas “institucionalmente” disruptivas (como los xMOOCs), pero que ignoran décadas de investigación y prácticas de elearning, o cómo integrar la tecnología en el aprendizaje formal más allá de proporcionar materiales de estudio digitales, por ejemplo, en forma de miniclases magistrales en vídeo, a los estudiantes o someterlos a pruebas estandarizadas auto-correctivas que solo promueven reconocimiento y memorización. No en vano los PLE cuestionan frontalmente la práctica educativa de “hacer lo mismo que siempre, pero con tecnología” y esperar resultados distintos y, aunque muchas de las ideas que los PLE ponen sobre la mesa hace ya décadas que la pedagogía las ha formulado, ahora son mucho más posibles que antes. Desde nuestra perspectiva, el desarrollo del propio PLE es desarrollar la capacidad de "aprender a aprender con tecnología", una competencia clave en un mundo complejo e interconectado.

El segundo reto era conseguir que el contenido –y su lectura- resultase relevante a un amplio número de personas. Somos conscientes de que aunque ya hay una considerable cantidad de información sobre PLE y de estudios sobre sus “aplicaciones” en la práctica educativa, tienen en ocasiones una orientación tan excesivamente tecnológica o tan excesivamente filosófica que ofrecía con pocas ideas aplicables a la práctica educativa cotidiana. Por eso pretendíamos conseguir un libro que interesara no solo a los investigadores, sino también a los docentes de diversos niveles educativos y modalidades. La estructura del índice es una respuesta a esa voluntad de que alguien que investigue en tecnología educativa encuentre el estado del arte en temas clave, pero también de que el docente de cualquier nivel pueda encontrar ideas y experiencias que le inspiren formas de adoptar y utilizar esta perspectiva de las TIC en su práctica cotidiana.

El tercer reto devenía del hecho de que la reflexión y el debate sobre los PLE se ha desarrollado hasta la fecha más en ámbitos informales de lo que podríamos denominar la “blogosfera” de la tecnología educativa que en los canales tradicionales de difusión de la investigación (revistas científicas y congresos) y, mayoritariamente, en el ámbito angloparlante. De hecho, en la fecha de la publicación del libro no hay ningún otro volumen similar disponible ni en español ni en inglés. Por ello propusimos una compilación, no con intención de “cerrar” el debate (no pretendemos esconder lo animado y vivo que es), sino de proponer un “estado de la cuestión”. No pretendíamos hacerle la autopsia al PLE, sino describir, analizar, debatir, etc. un tema vivo inmerso en un rico ecosistema de ideas y propuestas. De hecho, lo más interesante es que la discusión sigue, que los docentes están incorporando ideas de este enfoque a sus prácticas con la intención de emancipar a los aprendices en el uso de la tecnología para el aprendizaje.

Por todo ello, nos propusimos ofrecer al lector (1) una introducción al concepto de PLE y al rico ecosistema de ideas pedagógicas que lo sustentan, (2) un conjunto de experiencias especialmente relevantes a nuestro juicio que ejemplifican cómo puede utilizarse en la práctica este enfoque en todos los niveles educativos y cómo se aborda la investigación sobre los entornos personales de aprendizaje desde diferentes perspectivas; y (3) con un tratamiento que no fuese sólo para expertos. Pretendíamos hacer un libro introductorio, accesible a cualquier profesional de la educación o aspirante a serlo, con un estilo cercano pero riguroso, que ofreciese una serie de perspectivas actuales del tema sin olvidar que la pedagogía lleva explorando estos caminos bastante tiempo. Y para ello tuvimos la enorme suerte de contar con algunos de los autores y autoras más relevantes en este campo que aceptaron desinteresadamente nuestra invitación, y ese es el libro que presentamos.

Por eso quisiéramos que esta entrada, además de ser una invitación a la lectura, pudiese servir como estímulo para la discusión e invitación al debate. Nos encantaría oír la voz de aquellos que lo han leído (algunas voces ya nos han llegado), continuar la conversación y conseguir enriquecer nuestro PLE gracias a las personas que piensan que otra educación es posible y que están dispuestos, como nosotros mismos, a explorar nuevos caminos.


* Castañeda, L. y Adell, J. (eds.). (2013). Entornos personales de aprendizaje: claves para el ecosistema educativo en red. Alcoy: Marfil. (El libro se publica con licencia Creative Commons: puede descargarse íntegro o por capítulos en http://www.um.es/ple/libro/).