viernes, 28 de febrero de 2014

¿Learning cube o learning 3D Surface?

Publicado por: Miguel Zapata-Ros (Universidad de Alcalá)

Nishikant Sonwalkar es Principal Educational Architect en el Massachusetts Institute of Technology. A él se debe el modelo educativo conocido como “Cubo de aprendizaje” (Learning cube) que ha desarrollado hasta tomarlo como base de un modelo para el aprendizaje individualizado de un nuevo tipo de MOOCs adaptativos.

Se trata de un marco conceptual para estudiar las variables que concurren en procesos educativos basados en tecnología, y lo hace desde el prisma de la adaptatividad, o de lo que después se ha conocido como personalización. El objetivo ha sido sistematizar el estudio de variables, entornos y perfiles de estos procesos desde el punto de vista de la interacción profesor-alumno. Lo hace relacionando esta interacción con otras dos coordenadas: Los tipos de aprendizaje y los entornos tecnológicos.

Sin embargo entendemos que, aun teniendo un enorme valor por su contribución a la conceptualización de estos procesos, no nos proporcionan ni la modalidad ni la intensidad de la interacción. Y, lo que es más importante, tampoco nos relaciona el tipo de aprendizaje con los ambientes de enseñanza y aprendizaje que incluyen, o no, tecnología.
Esto, que valoramos como importantes limitaciones, nos han llevado a elaborar una propuesta que desarrollamos en un post del blog académico Red de Hypotheses, titulado "Superficie 3D de aprendizaje". Lo hemos hecho en clave de este tipo de trabajos meramente indicativo, pero teniendo en cuenta o introduciendo:
a) La intensidad y los tipos de interacción en el modelo gráfico. Con lo cual el cubo se convierte en una superficie, en la representación de una función de dos variables.
b) Una tipología de modalidades de interacción, con intensidad creciente de interactividad.
c) Una representación en tres dimensiones: Eje X con el tipo de aprendizaje, el eje Y con el entorno o soporte tecnológico, en un caso, o con el ambiente de enseñanza aprendizaje, en otro, y el eje Z con el valor de la interacción profesor alumno.
De esta forma la representación queda como el ejemplo de la gráfica 3D siguiente:


Donde es bastante visible la variación y son significativas las crestas y depresiones. Por tanto el modelo es más expresivo. La cuestión que planteamos es dilucidar el método y las fuentes para la atribución de valores a la interacción profesor-alumnos.

Este post ha sido publicado originalmente en Redes Abiertas. Autorizada por el autor su publicación en este Blog CUED.